Abril 24

En nombre de la Universidad de Granada

Author: Dani R. Moya Category: General

La Universidad de Granada representó el miércoles pasado su postura oficial ante el asunto Fortes-García Montero. La institución académica, que me provoca hoy una mezcla de vergüenza y pena casi en idénticas proporciones, jugó a la provocación absurda invitando –a lo que se supone que era un homenaje a Federico García Lorca–, al profesor que sostiene, y sostuvo durante la conferencia organizada precisamente por la Cátedra Federico García Lorca, entre otras barbaridades, que el poeta asesinado en 1936 “no tuvo sufrimiento ninguno” porque no “le hicieron pasar lo que a los profesores universitarios, que los tuvieron durante semanas cavando tumbas para asesinar a sus compañeros”. Ese argumento tan despreciable, en nombre de la Universidad de Granada.

La Cátedra Federico García Lorca de la Universidad de Granada, dirigida por Antonio Carvajal, convirtió un homenaje al poeta en una sarta de ataques disparatados propios de teóricos conspiranoides que a veces salen en programas sobre lo paranormal. Fortes, por ejemplo, se despachó tan alegremente con la familia del escritor, la misma que sufrió el exilio, acusándoles de que el régimen franquista no les requisara “ni una sola peseta”. En nombre de la Universidad, con el amparo de la Universidad y las risas cómplices del director de la Cátedra Federico García Lorca de la Universidad, como señalan algunos compañeros periodistas que cubrieron una conferencia que no habría despertado interés alguno en otras circunstancias, se insultó no sólo la memoria de Lorca y su familia, sino que se hizo gala de una tremenda bajeza moral al banalizar el sufrimiento de un fusilado.

¿Cuáles son los argumentos, los recortes de periódico que maneja Fortes para hacer una afirmación tan vil y con tan poca humanidad sobre el dolor y el miedo de un asesinado? Me cuesta trabajo creer que la elección de Fortes como conferenciante, cuando no se trata precisamente de un investigador destacado ni con prestigio alguno por sus trabajos sobre Lorca, haya sido casual.

Lo normal es que en medio de este disparate la familia García Lorca haya pedido a la Universidad de Granada que retire su nombre a una cátedra que sirve como de foro para revisionistas que buscan en la polémica el éxito que no han logrado con su trabajo. El nombre de Lorca merecería mejor memoria en la universidad de la que fue su ciudad. Como alternativa, y ante la programación del último curso, podría llamarse Cátedra Antonio Carvajal. Alguna explicación tendrá que dar el rector a los Lorca –y a la opinión pública– y me temo que lo de la libertad de expresión no va a convencer a muchos.

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Abril 17

La ciudad de los legados

Author: Dani R. Moya Category: General

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En los últimos años las páginas de los periódicos locales, de los informativos de radio y televisión y las webs de noticias de Granada se han llenado de la palabra legado. Unas veces acompañaba a titulares de esos que suenan a buena noticia, a logro de tal o cual institución para la ciudad, y otras junto a la palabra pérdida, con reproches cruzados y culpas inconcretas.
Si hacemos un rápido ejercicio de memoria en los últimos, digamos que cinco años, son muchos los legados que han sido noticia en Granada.
Por ejemplo el de Elena Martín Vivaldi. Este es uno de los que vino acompañado de palabras como pérdida o huida. Por unas cosas o por otras, tal vez por las dos, los papeles de la escritora granadina acabaron en la nada eleniana, si se permite el adjetivo, ciudad de Valladolid, en la Fundación Jorge Guillén.
Del de Federico García Lorca sin duda es del que más se ha escrito, claro. Unas veces con optimismo, otras con preocupación, otras acompañado de una palabra tan poco poética como churrería, pero afortunadamente el centro que debe albergar la fundación del poeta ya ha echado cimientos.
También en el capítulo de las buenas noticias, el legado de Francisco Ayala  encontró su sitio al calor de un centenario que sirvió para rescatar de cierto olvido al granadino. Ahí está la fundación del autor de ‘Muertes de perro’ en su preciosa sede del Alcázar del Genil, una fundación que antes del centenario ya se empeñaron en sacar adelante los profesores Sánchez Trigueros y Vázquez Medel.
Volviendo a los que se perdieron, a los que se dejaron marchar, salta a la memoria reciente la palabra legado ligada a la de chamarilero. Los papeles, los libros dedicados, el recuerdo de Javier Egea arrumbado junto a una estufa catalítica de tercera mano, una mesa camilla devorada por la carcoma y un cuadro de un paisaje bucólico descolorido con un marco de pan de oro hecho cascarilla.
Granada podría llamarse la ciudad de los legados. Acoge, además de los citados, otros como el de Falla, Ángel Barrios… la lista no es corta. Otros corren peor suerte y no logran concretarse. De estos últimos, se habló en los últimos años, por ejemplo, del de Juan Bustos, de Francisco Izquierdo…
Ahora el de actualidad es el de José Guerrero, que pende de un hilo, y el que se marcha, diluido en los medios por el ‘caso Guerrero’, es el de Mario Maya.
La palabra legado salta con muchísima frecuencia a los periódicos en una ciudad que con tanto artista por metro cuadrado tiene en su grandeza su problema. ¿Cómo atender a todos, cómo mantener tantas fundaciones, quién paga, de dónde?

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Abril 10

De lazos, cofrades y obispos

Author: Dani R. Moya Category: General

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En la cruzada emprendida por la Conferencia Episcopal, que más que contra el Gobierno es para tratar de recuperar, a la desesperada, un espacio público que la Iglesia ha perdido proporcionalmente a las libertades que ha ido ganando el país, cualquier cosa vale.

Para los envenenados aguijones obispales no hay mala excusa para hacerse notar, para contaminar los ánimos y profundizar en sus propios disparates.
Cuarenta años de nacionalcatolicismo y comunión diaria llaman todos los días a las puertas de palacios episcopales, se enredan entre sotanas con olor a sótano y se suben a los púlpitos para reclamar su regreso.

En esta cruzada, como en todas, están los instigadores, los oscuros y purpurados ideólogos, y luego los que les siguen con más o menos fervor, más que religioso, político:
Están, por ejemplo, algunas familias, que se creen eso de que están en gravísimo peligro por el hecho que los homosexuales se puedan casar, ¡dónde vamos a llegar!, y recorren España entera, desde el norte, desde el sur, desde pueblos y aldeas, hasta llegar a la bandera nacional de la Plaza Colón para rasgarse las vestiduras.

En medio de la escalada armamentística del clero por hacerse notar nos ha pillado -sin confesar- la Semana Santa y el invento, ahora, es declararse a favor de la vida con un lazo blanco. Eso sí que es bueno. La jerarquía eclesial heredera del franquismo a favor de la vida… Claro, hay que matizar, de la vida de algunos, porque de la de otros, tampoco es que demuestren que estén muy a favor.

La primera cofradía de toda Andalucía que ha seguido el perverso y demagogo juego del lacito blanco a los obispos ha sido granadina. La de la Esperanza. Después alguna más, como la de la Estrella.

Como dicen que están a favor de la vida, para demostrarlo a los cuatro vientos, un lazo blanco no debería bastar.
Se han echado en falta otros lazos, otros colores. Para empezar, ¿por qué la Cofradía de la Esperanza no llevaba el lazo rojo contra el sida? ¿No están en contra acaso de que esta enfermedad siga matando a miles de criaturas en todo el mundo? Compartirán los hermanos cofrades de la Esperanza, tengo que imaginar, la salvajada que soltó Ratzinger sobre el preservativo en su viaje a África, ayudando a que el virus se siga propagando.

¿Por qué la Cofradía de la Esperanza, y la de la Estrella, no han llevado también el lazo morado que simboliza la repulsa a la violencia machista? ¿O el lazo negro que rechaza el terrorismo? Que sospechoso resulta. Son también lazos a favor de la vida, pero sin réditos políticos, obviamente.

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Abril 10

¡Que me intervenga el Banco de España!

Author: Dani R. Moya Category: General

La intervención del Banco de España a Caja Castilla-La Mancha ha materializado en España un fantasma que se veía de lejos. Era cuestión de tiempo, poco, que llegara el momento en el que papá Estado metiera la mano en alguna de las maltrechas cajas de ahorros (pocos ahorros) que hacen aguas por culpa, dicen, de eso que han querido llamar algunos crisis global o contexto internacional. Hay más nombres para lo mismo, pero todos vienen a querer decir lo mismo, ya saben, lo de echar el balón fuera.

La duda que flotaba en el aire era cuál será la primera en caer en los acogedores brazos del Banco de España y ahora que ya se sabe, habrá que ver cuántas vienen detrás. El Estado, que somos todos, sale al rescate de la banca después de años de excesos, de sueldos de altos directivos multiplicados exponencialmente a ritmo de subidas de Euríbor y comisiones, y ahora, cuando todas las vacas se vuelven más que flacas escuálidas, no los iban a dejar solos… Se trata de que el sistema pueda mantenerse, argumentan, que el mal de la quiebra de un banco no se lleve a más por delante. Los depósitos de los clientes quedan asegurados por un valor de hasta 100.000 euros y la gestión pasa a manos del Banco de España.

Así de sencillo parece. Con la que está cayendo es una bendición –para los bancos– que ahí esté pendiente el Estado. En los ejercicios de equilibrista se puede arriesgar más si hay una red antes de llegar al suelo. El ministro de Economía Pedro Solbes ha asegurado que la inyección de liquidez a Caja Castilla-La Mancha –unos 9.000 millones de euros de nada– va a servir para “dar confianza”. Por eso yo voy a pedirle al Banco de España que me intervenga a mí también, que pase a administrar mi economía y que le garantice un máximo de 100.000 euros a todos mis acreedores en el caso de que me termine por quedar totalmente tieso.

Voy a pedirle al Banco de España que, cuando llegue la próxima letra de mi hipoteca, se haga cargo generosamente de ella, y así genere confianza a mi banco para que no se crea que no voy a seguir pagando. También le pediré un aval para el seguro del coche, no vaya a ser que los de la llamada del ahorro se crean que estoy sin un duro. La cuenta de Sevillana también la pasaré al Banco de España, y que reclamen ellos por la facturación nueva. Y cuando llegue la del IBI, por supuesto, se la enviaré a Miguel Fernández Ordóñez, y que se acuerde él del árbol genealógico completo de Torres Hurtado.

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Marzo 28

Fernando Cardenal

Author: Dani R. Moya Category: General

 

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La Facultad de Ciencias Políticas de Granada acogió el 26 de marzo la presentación del libro ‘Junto a mi pueblo, con su Revolución’, de Fernando Cardenal. Nicaragüense, revolucionario sandinista y jesuita. Para él, igual que para su hermano Ernesto, el orden en el que se coloquen estos adjetivos tanto da. Para los creyentes del más acá y descreídos del más allá, el primero de los adjetivos de Fernando es el de revolucionario insobornable. Fernando Cardenal fue uno de los protagonistas menos conocidos, tal vez, de la revolución sandinista, de cuyo triunfo se celebran, el próximo 19 de julio, 30 años.
Su hermano, el poeta Ernesto, con su figura de barba blanquísima, blue jeans y cotona –la camisa tradicional nicaragüense–, es reconocido en todo el mundo por su compromiso con los pobres y su participación en la insurrección contra la dictadura somocista, pero el papel de Fernando, que ha estado más alejado del foco mediático, fue absolutamente decisivo en los logros con los que el sandinismo, el de entonces, hizo creer a todo el mundo que los sueños eran posibles. Fernando Cardenal fue el artífice de la denominada Cruzada Nacional de Alfabetización, uno de los mejores logros de una revolución verdadera que Estados Unidos se encargó de dinamitar financiando y entrenando a la Contra.
Con esa cruzada contra el analfabetismo, en poco más de cinco meses jóvenes nicaragüenses e internacionalistas se extendieron desde el Pacífico al Atlántico, a las regiones más remotas del país, y lograron acabar con esa lacra que tenía sumida al país en la más absoluta ignorancia. Fernando Cardenal habló ayer en Granada –él nació en la Granada nicaragüense, en 1934– sobre todo esto, sobre los años en los que la revolución, el fin de una opresión de siglos, se había instalado en ese paisito centroamericano. Fue un sueño muy bello que algunos de los que lo alimentaron ahora se han encargado de devorar.
La Nicaragua de la que ayer habló Fernando Cardenal, la que enamoró a todos los idealistas del mundo, no se parece en nada a un país que hoy se encuentra en una dictadura institucional de facto, con un culto a la personalidad que lleva al comandante Ortega a llenar las calles de carteles gigantes con su imagen sonriente, con el sol tras su cabeza a modo de halo de santidad y con la frase “Cumplirle al pueblo es cumplirle aDios”. A pesar de la corrupción tremendísima, de los pucherazos electorales, de la persecución que los intelectuales críticos están sufriendo, Cardenal es optimista, mantiene la esperanza y cree que, como dice su amigo Pedro Casaldáliga, obispo brasileño, “somos unos soldados derrotados de una causa invencible”.

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Marzo 19

Los ‘Bolonios’

Author: Dani R. Moya Category: General

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Los movimientos estudiantiles formados al calor de las protestas contra el llamado Plan Bolonia han proliferado como las setas, ahora justamente, cuando ya poco o nada se puede hacer para evitarlo.
Uno escucha a algunos de los estudiantes explicando el por qué están en contra –capitalismo salvaje en el seno de la universidad, homogenización, etc– de los nuevos planes que las universidades europeas deben implantar, pero la verdad es que es difícil entender de qué va realmente la cosa.
Hay argumentos tan dispares que parece que unos estudiantes están en contra de, justamente lo contrario a lo que otros que atacan con la misma virulencia a la reforma universitaria en cuestión. Y este es uno de los principales problemas de Bolonia, el lío que nadie parece saber explicar con claridad. ¿De qué va Bolonia exactamente? Nadie sabe bien. Nadie ha explicado como se deben explicar las cosas y son demasiados los flecos sueltos que existen para entender por qué se debe estar a favor o en contra.
Entre todo este totum revolutum de Bolonia en el que se mezclan poderosas razones para estar en contra casi en la misma medida como para estar a favor, han encontrado un caldo de cultivo extraordinario esos grupos antisistema que, algunos de sus integrantes, no me creo, o no me quiero creer, que sean estudiantes universitarios. Al menos de los que aspiran a ser en algún momento de sus vidas diplomados, licenciados o ingenieros. No ya por la estética ‘pienegril’ o ‘perroflauta’, que no es indicativa de nada, sino por las actitudes violentas, violentísimas en algunos casos, que son completamente incompatibles con los valores que se suponen a un universitario.
Cada vez que se convoca una marcha antibolonia echo a temblar. Y no porque no esté de acuerdo, que probablemente, si conociera bien el plan, no lo estaría, sino por encontrarme en plena calle, por ejemplo, al energúmeno aquel que hace un tiempo todos vimos en las fotos de los periódicos asaltando la verja del rectorado de la Universidad de Granada en el Hospital Real o a algunos salvajes que convierten las calles a su paso en el escenario de una batalla campal.
Algunos ‘bolonios’ están mucho más cerca de la kale borroka, de la guerrilla urbana con la violencia como única ideología, que de querer cambiar un mundo que no les gusta. Las barricadas del mayo francés con los que hay quien quiere comparar estas manifestaciones estaban cargadas de esperanza. Los contenedores ardiendo de los ‘bolonios’, sin embargo, demuestran que aquel futuro que se exigía en el 68 no se parece a un presente en el debajo de los adoquines solamente hay más adoquines para lanzar a no se sabe quién, ni por qué.

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Marzo 19

La lista Forbes

Author: Dani R. Moya Category: General

Hace unos días se ha conocido el nuevo ranking que publica la conocida revista Forbes con las más grandes fortunas del mundo en la que, hemos podido saber, por ejemplo, que Bill Gates, el padre de Microsoft, vuelve a liderar la columna de ricos gracias a los 40.000 millones de dólares que, se conoce, conforma su patrimonio. Es un listado de crisis, hasta los millonarios la están notando, según parece. Gates, por ejemplo, tenía el año pasado 18.000 millones de dólares más que ahora. Toda una ruina.
El primer español que aparece en la lista no está mal situado. Amancio Ortega, dueño de Zara, parece ser que posee unos 18.300 millones de dólares. Estas cifras astronómicas, cuando aparecen en estos listados, simplemente parecen eso, astronómicas, inabarcables, hasta ciencia ficción. Pero la lista Forbes de 2009, en el panorama desolador de la actualidad, impresa en un periódico o en el conjunto de cualquier informativo televisivo o radiofónico, adquiere un carácter digamos que insultante, provocador.
En La Opinión de ayer, por ejemplo, la lista Forbes aparecía en la contraportada, -detallándose los patrimonios de otros afortunados como el empresario mexicano Carlos Slim, que con sus 35.000 millones de dólares ostenta el tercer lugar de la lista-, acompañada de noticias como la de los 44,5 millones de euros que debe el Ayuntamiento de Granada a mil proveedores, la mayoría pequeñas y medianas empresas que se ven ahogadas por la deuda, o la de los empleados de la firma Jimesa, de materiales de construcción que anunció su cierre en febrero y cuyos empleados ven el “el futuro negro porque no podremos recolocarnos”. Y no es que la coincidencia haya hecho que en el mismo día se publiquen noticias tan dispares. Cualquier día no es un buen momento para entender esta lista.
Es insultante leer la lista Forbes al lado, por ejemplo, de la información en la que se asegura que la CEOE propone una subida salarial máxima del 1% en los convenios colectivos porque consideran “imprescindible la moderación salarial en el actual contexto de crisis”.
La lista que elabora la revista Forbes demuestra, claro está, que la crisis no es para todos. Al menos o de la misma forma. Es más, sólo viene a confirmar lo que ya se sabía: que el marrón es para los mismos de siempre, los que más que en este elitista listado, corremos el riesgo de figurar en el de morosos de alguna entidad bancaria.

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Febrero 14

Poetas y fútbol

Author: Dani R. Moya Category: General

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De un tiempo a esta parte algunos de mis amigos poetas han dejado de hablarme de metáforas y encabalgamientos, de versos libres y acentos para centrar cada una de las conversaciones en el fútbol, deporte por el que no he conseguido, hasta la fecha, sentir la más mínima emoción, o casi. Intento ver el lado poético a un puñado chavales en calzoncillos corriendo tras un balón. De verdad que procuro encontrar el pellizco que me dan los buenos poemas en alguna filigrana de un delantero dejando atrás a toda una defensa, a un portero estirándose hasta el infinito para dar caza a una pelota que lleva la velocidad del bólido, pero soy incapaz de lograrlo. Y me apeno mucho por ello.
Me siento como si me faltara esa chispa de sensibilidad, tan necesaria para ver en las alineaciones pasos tan perfectos como los de una coreografía de ballet. Por más que la busco no consigo encontrarla. Y empiezo a pensar que tiene que ser algo parecido al duende flamenco, pero aún más complejo. Debí cogerle manía al fútbol tal vez en la escuela. Los martes por la tarde, que tocaba deportes, los pasaba sentado en el banquillo y en los recreos, lo más parecido a un balón con lo que jugaba eran las canicas, en el patio que en los Agustinos llamábamos de los chinos (donde otros jugaban al fútbol, lo que suponía un gran riesgo de balonazo).
Sólo he asistido a un partido de fútbol en mi vida. Me convenció, después de mucha insistencia, mi hermano Fernando Valverde. Compartí con él una de las pocas tardes de verdadera gloria que el Granada Club de Fútbol ha tenido en muchos años en el Nuevo los Cármenes. El Granada subió de categoría. Pasó del fondo del abismo de la Tercera al fondo del pozo de la Segunda B. No puedo decir que me aburriera aquella tarde. La alegría siempre es contagiosa, sea cuál sea el motivo del júbilo, y reconozco que acabé esa noche en la Fuente de las Batallas con Fernando y sus hermanos Tito y Buyo–tan apasionados del Granada C.F. como él, o más aún– .
Antes de empezar a escribir su ‘Último minuto’ en el que cada lunes Fernando hace verdaderas piruetas, casi siempre exitosas, para casar los acontecimientos futbolísticos o de despachos que atañen al Granada, me pidió consejo. Yo no lo veía muy claro y se lo dije. Él, como en otros asuntos, no me hizo ni puñetero caso. Después de unas cuantas columnas y un revuelo considerable, sobre todo a partir de aquel ‘Harakiri a la Murciana’, he cambiado algo de opinión.
Se puede mezclar el fútbol con la poesía si se tiene el talento suficiente. Y viéndolo bien, en este caso, sí que tiene algo de poético este Granada Club de Fútbol que parece uno de esos personajes condenados por un destino trágico a perder siempre. Los caminos de la poesía, está claro, son inescrutables.

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Febrero 6

Planta Baja

Author: Dani R. Moya Category: General

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La concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Granada, María Dolores de la Torre, ha metido la mano en un avispero que llevaba un tiempo dormido, ha removido un asunto nunca solucionado del todo que va a complicarle la vida a ella y a un sector de la población que también vota y que se toma muy en serio eso de la cruzada contra la música y la cultura. Cuando se le pregunta aDe la Torre qué va a ocurrir con la sala Planta Baja y si volverá a programar conciertos, sus respuestas son vagas, imprecisas, llenas de evasivas.
La concejal ha roto el equilibrio, el acuerdo no escrito por el que Planta Baja tenía música en directo sin molestar a nadie y el Ayuntamiento no tomaba en cuenta de manera estricta la normativa, que, parece, imposibilita que un local de estas características pueda ofrecer conciertos. Lo que se llama ‘voluntad política’. No obstante conviene saber que en este episodio no han sido las actuaciones musicales las que han provocado que la veterana sala eche la chapa de manera temporal. Los conciertos, reconoce la concejal, no han generado denuncia alguna por parte de los vecinos.
Planta Baja está lo suficientemente bien acondicionada acústicamente como para que se meta allí una banda de tambores de Calanda y ni el inquilino más perspicaz aprecie un leve y lejano murmullo. El cierre, en esta ocasión, se ha producido por los problemas de seguridad que la Policía Autonómica de la Junta detectó y que, según denunciaron, podría poner en grave riesgo la integridad del público en el caso de una emergencia. Nada que objetar.
En unas circunstancias como las descritas, un cierre está de sobra justificado. Pero una vez solucionado el problema, garantizada la seguridad, ¿a qué viene ahora prohibir los conciertos? La concejal se escuda en la ley, en normativas, decretos, imperativos legales, y se expresa al respecto con ambigüedad. Ni un sí ni un no, sino todo lo contrario, contesta cuando se le pregunta si el Planta podrá volver a programar conciertos.
Al parecer, y así lo han asegurado los responsables de otras salas granadinas, no existe ninguna cobertura legal específica para que estos locales puedan legalmente desarrollar una actividad tan necesaria para una ciudad que se vende como adalid de la cultura.
No existe en todo el país, y desde luego ésa deber ser una prioridad. Pero mientras tanto, aprovechar un problema de seguridad subsanable para prohibir las actuaciones en vivo huele más a que esta responsable municipal ha encontrado la excusa perfecta para acabar con algo que, tal vez, no encaje demasiado en su concepción de lo que es la cultura. Si esto no forma parte de una cruzada, lo parece mucho.

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Enero 30

Pacifismo electoral

Author: Dani R. Moya Category: General

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Cuando el pasado lunes Rafael Lafuente, un joven traductor que vive enGranada, le preguntó a Rodríguez Zapatero por las armas que España vende a Israel durante el transcurso de ese ‘reality’ de televisión me acordé de las manifestaciones contra la guerra de Irak. Entonces se manchó de pintura roja a modo de sangre la sede de la Subdelegación del Gobierno en Gran Vía, para simbolizar que el Ejecutivo Aznar, que en aquel momento organizaba desde Moncloa vía Azores sus perversas alianzas, no tenía las manos limpias en esa masacre.
Al frente de la ola pacifista que recorría por aquellos días España, Zapatero se erigió como líder de un discurso antibélico, en una especie de neohippismo que caló sobre todo en los jóvenes que acudieron en masa a las urnas para depositar un voto que, más que a una persona, estaba dirigido a un discurso que entonces pareció creíble porque era más necesario que nunca. Al poco de ganar las elecciones, en marzo de 2004, Zapatero hizo regresar a los soldados españoles destinados en aquella ignominia.
Pero el chiringuito de un pacifismo vendido con carteles de ‘No a la guerra’ se le desmontó el lunes con una pregunta que, tiene toda la pinta, el presidente no esperaba en su comparecencia ante los ciudadanos seleccionados para el programa de televisión. Zapatero lo llevaba todo bien atado. Sabía qué gesto poner, de qué manera gesticular ante cada una de las preguntas que sobre la crisis le iban a realizar.
Lo previsible eran otros temas. Pero Rafael Lafuente, al que Zapatero no habrá de olvidar en mucho tiempo, le puso en un aprieto bastante más jodido que el que pasó la vez anterior que pisó el plató de este programa, cuando le preguntaron por el precio de un café. Es triste que un presidente socialista desconozca cuánto le cuesta el desayuno a los españolitos, pero es mucho más grave que un hombre que ha convencido a gran parte de un país de su talante pacifista balbucee ante una pregunta tan sencilla como “¿Tiene usted alguna idea de a cuántos civiles palestinos han matado nuestras armas?”. Lafuente cree que en su respuesta Zapatero “se fue por los cerros de Úbeda”, pero más que al despiste, el presidente jugó a dar por falso algo que igual ni siquiera se había planteado: que las armas que vende España matan tanto como las de otros países, porque si no, ¿quién las iba a comprar? Hay que ser iluso, o simplemente inquilino permanente de la inopia, para tratar de hacer creer que los fusiles, pistolas, ametralladoras, silenciadores, cargadores y visores nocturnos vendidos por España al ejército hebreo no han matado a nadie. Ingenuo o un demagogo con muchas horas de ensayo

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