Dom Amby

13 Agosto 2008 por Ana C. Fuentes

Dom Amby (EFE)
Dom Amby, en Sevilla (EFE).

Dom Amby es un inmigrante nigeriano de 44 años. Se gana la vida vendiendo pañuelos de papel en un semáforo de Sevilla. Esta mañana encontró una cartera con 2.700 euros, varios cheques y demás documentación. Dom entregó la cartera a la policía. El dueño de la cartera le ha pagado a Dom Amby 50 euros como recompensa. Lo cuenta la agencia Efe, que ha hablado con Dom Amby horas después de su gesto, en el mismo semáforo de siempre y bajo 40 grados.  “Cuando me dijeron que la cartera que devolví tenía 2.700 euros pensé que era muchísimo dinero, pero el dinero no toca mi cabeza ni mi corazón, y gastar ese dinero me habría hecho feliz un momento, pero me habría hecho sufrir toda mi vida”, declaró.

Gon GPS

19 Mayo 2008 por Ana C. Fuentes

Las referencias son clarísimas: Calle Palacios, 1, cerca de la comisaría de la Plaza de los Campos. En esa dirección está la oficina municipal de atención al inmigrante. Ahora, para llegar hasta el sitio hace falta un GPS. El edificio en sí se halla en una especie de laberinto al que sólo se llega con las indicaciones de los lugareños (las indicaciones en el bar de la esquina son fundamentales si se pretende acceder por la parte de la Plaza de Santo Domingo). Después de varias visitas, se comprueba que es más fácil el acceso por la Plaza de Carlos Cano, aunque ahora mismo hay una obra con andamio que hace pensar que allí no hay una calle (en realidad es un callejón).

El asunto es más grave, porque en ese edificio están centralizados los servicios sociales de la ciudad. O sea, que los necesitados granadinos tienen que superar una difícil prueba de orientación para pedir ayuda.

Me pregunto si el ilustrísimo Ayuntamiento de esta ciudad tiene entre sus planes el traslado de sus servicios sociales a las nuevas y modernas instalaciones de los Mondragones. Y sobre todo, para cuándo…

Por cierto, el teléfono es 958 520 831.

Cartas de invitación

29 Abril 2008 por Ana C. Fuentes

Con independencia de que los medios de comunicación —y por extensión la sociedad— relacionan inmigración con pateras, las estadísticas aseguran que la mayoría de los inmigrantes que entra a España lo hace por Barajas o por El Prat. Un dato que conoce muy bien el Gobierno. Fue precisamente durante el primer mandado del supuesto ‘bambi’ Zapatero que entró en vigor una diabólica medida que pretende frenar la entrada de inmigrantes por esta vía: las dichosas cartas de invitación.

La figura de la carta de invitación existía ya desde hace años para algunos países. Se hacían ante un notario, que cobraba una pasta por un escrito legal en el que X persona que residía en España (nacional o extranjero) y tenía solvencia económica se comprometía a correr con los gastos o hacerse cargo del invitado.

Zapatero decidió universalizar las cartas de invitación. Desde hace aproximadamente un año es obligatoria para cualquier extranjero (del tercer mundo) que quiera venir a España. Pero como los notarios, al parecer, no le inspiraban confianza al jefe del Ejecutivo, se decidió que esas cartas las debía confeccionar la Policía Nacional.

En España residen unos 4 millones de extranjeros que, como es de suponer, tienen familiares en sus países de origen. Casi siempre el que emigra es el que va de vacaciones, pero a veces el orden se invierte. Imagínese que tiene usted un hijo o hermano en Inglaterra con una beca Erasmus y que para ir a visitarlo la policía británica le pide a su hijo o hermano que demuestre —con documentos originales, legales y compulsados tipo partida de nacimiento— que es su familiar, pero además, el certificado de vivienda o empadronamiento —original, no valen faxes ni correos electrónicos— para demostrar que usted vive donde su hijo o hermano asegura que usted vive y otros tantos documentos absurdos y luego, además, tenga que mantener una ‘entrevista’ en el consulado británico en la que le pidan un extracto bancario con dinero suficiente (unos 30 euros por cada día que pretenda extender la visita)…

Doy fe de que es un invento diabólico, aderezado por la especial sensibilidad de algunos policías nacionales (en Granada, por ejemplo, esa segunda planta de la comisaría de la Plaza de los Campos no tiene desperdicio). Resulta tan complicado obtener una carta de invitación, que a pesar de que el proceso de reagrupación familiar (traerte a tus padres o a tus hijos menores de 18 años o a tu pareja) es bastante engorroso, resulta ya más fácil que una carta de invitación. Algo absurdo, porque el invitado viene por 3 meses a lo sumo, pero el reagrupado viene casi siempre para toda la vida.

La mirada de los otros

23 Abril 2008 por Ana C. Fuentes

El colegio mayor Albayzín organiza su XII jornada de comunicación siglo XXI, con el acento puesto en la inmigración y los “criterios prácticos para romper estereotipos”. Será el sábado, en el propio colegio (Ave. de Fuentenueva, 5, junto al hotel Granada Center). Es un curso de pago (más info en la web del centro) e intervienen, entre otros expertos, Martín Mucha (periodista peruano coordinador del magazine de El Mundo), Francisco Escribano (director de Cruz Roja en Granada), Agustín Remesal (ex corresponsal de TVE en Roma, Nueva York o Jerusalén) y Helena Resano (presentadora de La Sexta Noticias).

El plato fuerte es la tertulia con Rene Maisner, hija de Kapuscinski. El reportero polaco recibirá in memoriam el premio especial Harambee

Matrimonio de conveniencia

22 Abril 2008 por Ana C. Fuentes

No se trata de la película. Más de bien de una entrevista que debo sostener el jueves con un juez. Debe establecerlo algún reglamento, ley, decreto… siempre que en una unión civil haya un extranjero de por medio. Si el enlace es por la iglesia es el cura quien decide si debe sospechar… Es engorroso y algo insultante que después de más de dos años de convivencia con mi pareja y 12 de residencia en España tenga que pasar por semejante trance. Hablar de mi intimidad ante un juez. La historia, además, va acompañada de burocracia porque la cita nos la dieron hace como dos meses atrás. O sea, que hemos tenido que pasar por una especie de ‘lista de espera’ para que el juez dictamine que no se trata de un matrimonio de conveniencia (igual nos llevamos la sorpresa y decide que en realidad no nos queremos y que lo nuestro es un paripé). Supongo que luego vendrá la otra espera, la de buscar un día que esté libre la sala de matrimonios civiles. A este paso, se nos pasa el arroz.

No está mal a veces que se intenten atajar los fraudes, incluidos los del matrimonio. Pero supongo que el funcionario que abre el expediente debe tener suficiente olfato, como el cura, para darse cuenta dónde hay y dónde no, un matrimonio de conveniencia. Si hay sospecha, que el juez decida, pero pasar a todas las uniones de un nacional con un extranjero por el filtro del juez terminará, a lo largo, en colapso. Los últimos datos del Instituto de Estadística de Andalucía revelan que 1 de cada 10 matrimonios en Granada tiene al menos un componente extranjero. Una tendencia que por narices irá en aumento. Tendremos que esperar al colapso para que cambien la norma, el decreto o la orden que un día, seguro que ya lejano, estableció la conveniencia de que un juez se pronuncie sobre las uniones entre nacional y extranjero. Mientras tanto, la duda, además de ofender, insulta y quién sabe si hasta vulnera algunos de los derechos fundamentales.